sábado, 23 de julio de 2011

"Muchos se hacían los muertos para sobrevivir", asegura una superviviente del tiroteo



Los supervivientes de la masacre de Utoya, menores de edad, como las víctimas, relatan las dramáticas escenas que se vivieron ayer en la isla | "Estuve dos horas bajo la cama. Lo sucedido no parece real, y menos en Noruega. No es algo que pueda pasar aquí", dice una joven de 15 años.


Oslo. (Redacción y agencias).- Elise es una joven de 15 años que presenció la terrible tragedia de la isla deUtoya, en Noruega. Explica, aterrada, que el asesino vestía uniforme de policía: "Primero disparó a la gente de la isla, después empezó a hacerlo contra quienes estaban en el agua".
Según los testimonios de los supervivientes que han llegado a Sundvollen, el autor del tiroteo disparaba dos veces para asegurarse de la muerte de sus víctimas. Primero usaba una pistola, y después una escopeta. "Muchos se hacían los muertos para sobrevivir", comentaba un testimonio de 21 años.
"He perdido muchos amigos", explica Berzingi, un joven con los pantalones cubiertos de sangre. Dice que usó el teléfono móvil de un amigo muerto para llamar a la policía.
Cuando empezó el tiroteo, la joven Emilie Bersaas corrió al interior de la escuela y se escondió bajo la cama, desde donde escuchó muchos gritos de terror. "Estuve dos horas bajo la cama. Lo sucedido no parece real, y menos en Noruega. No es algo que pueda pasar aquí", dice Bersaas.
Otro participante del campamento, Niclas Tokerud, estuvo en contacto con su hermana durante el tiroteo a través de mensajes cortos por teléfono móvil. Envió primero un texto explicando que habían tiros en el campamento, y acto seguido, la tranquilizó diciendo que estaba escondido y a salvo.
Al hombre armado se le veía "muy seguro, tranquilo y bajo control", "sabía lo que estaba haciendo" y "nos dijo a gritos que todos moriríamos", relató hoy Adrian Pracon, uno de los testigos del atentado en la isla noruega de Utoya. El testigo relató que estaba trabajando en la cabina de información del campo cuando recibió una llamada por radio para avisarle del atentado en Oslo y de que un policía acudiría al campamento para verles, pero poco después escuchó tiros.
"La gente caía muerta delante mío. Corrí por el campamento hacia el área de las tiendas de campaña. Vi al hombre armado. Dos personas empezaron a hablarle y dos segundos después estaban muertas. Él llevaba un uniforme negro con bordes rojos. Parecía nazi, con el uniforme que parecía de Policía", dijo Pracon.
"Al hombre armado se le veía muy seguro, tranquilo y bajo control. Parecía que sabía lo que estaba haciendo. Nos dijo a gritos que todos moriríamos. Todos empezamos a correr hacia el agua, la gente ya se había desvestido y empezaba a nadar. Yo creía que no me daba tiempo suficiente para sacarme la ropa, así que empecé a nadar en la lluvia, con la ropa y mis botas grandes", agregó.
Según el testigo, el atacante le gritaba a la gente que estaba nadando y en un momento le miró a él, pero no disparó. Pracon contó que las personas que se habían salvado de los primeros disparos se escondieron entre los árboles y las rocas, pero el hombre volvió una hora después y empezó a disparar nuevamente.
"Los disparos empezaron otra vez y la gente se me caía encima, sobre las piernas, y caía al agua, ahí es cuando la gente moría. Yo me tenía que proteger detrás de ellos, rezando de que no me viera. En medio del tiroteo una bala me alcanzó la espalda", añadió. "Después estaba más cerca, podía sentirle la respiración, podía sentir sus botas", relató Pracon, que dijo haberse salvado por no haberse movido de donde estaba. "Ahora estoy en el hospital. Lo peor no es el dolor físico, es pensar en cuantos amigos han muerto", concluyó Pracon.
Otro testigo, Stine Renate Haheim, miembro del Parlamento noruego que estaba también el campamento, dijo a la emisora BBC que los jóvenes empezaron a reunirse en pequeños grupos para hablar del atentado en Oslo cuando escucharon que alguien decía que venía la policía, por lo que pensó que ellos estarían bien.
"Después vi a un policía que bajaba de la colina y de repente empezó a dispararle a la gente, uno a uno. Empezamos a correr y saltar al mar", afirmó Haheim, quien admitió que lo más aterrador fue ver que el hombre llevaba un uniforme policial. "Estaba tranquilo, nunca corrió, sólo seguía disparándole a la gente, nunca le escuché hablar", añadió.
Al menos 91 personas murieron ayer en Noruega a causa de un doble atentado. El primer ataque ocurrió en el centro de Oslo, donde, al parecer, un coche bomba hizo explosión causando al menos siete muertos y dejando el centro del poder político noruego lleno de escombros y cascotes. Dos horas más tarde, un hombre irrumpió en la isla de Utoya vestido con un uniforme policial y empezó a disparar discriminadamente sobre los asistentes a un campamento juvenil del partido laborista, en su mayoría jóvenes de entre 14 y 17 años. El tiroteo dejó al menos  84 víctimas, de las que la mayoría podrían ser menores de edad. La policía ha detenido al ciudadano noruego Anders Behring Beivik, de 32 años, que podría ser el autor material de ambos atentados.


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