viernes, 23 de diciembre de 2011

Felices fiestas

Remo Erdosain
(fuente)
La proximidad de las fiestas habilita las reuniones amplias, las despedidas, los brindis y las comilonas. Todos los excesos culinarios y etílicos parecen estar permitidos estos días en nombre de fiestas cuyo fundamento religioso considera a la gula como uno de los grandes pecados capitales.

-Son fiestas religiosas -dice Marcial- pero hay que admitir que los paganos ganaron la partida.

-No todos se abandonan a los excesos -reflexiona José.

-No todos, pero sí la mayoría- corrige Abel.

-A mi me da la sensación -digo- que en los últimos años los excesos se han reducido.

-Es una sensación -observa Marcial- que como toda sensación suele promover conclusiones equivocadas.

-Admitamos -insisto- en que la onda de la vida sana, la juventud eterna, la buena salud ha provocado sus efectos y todos nos cuidamos un poco más.

-Puede ser -consiente Abel- puede ser, aunque a primera vista no lo parece -agrega- mientras mira a su alrededor el trajinar de las multitudes que entran y salen de los locales de ropa y de comidas, pasean cargando grandes paquetes y bolsas.

-Yo por mi parte -dice Marcial- más que disfrutar de las fiestas las padezco. Me molesta esa ansiedad por reunirse en grandes comilonas, me molesta esa obligación de estar de fiesta y me molestan todas esas despedidas y promesas de amor eterno que nunca se cumplen.

-A mi no me molestan tanto -admite José- pero el que seguramente está muy molesto es mi hígado.

-Convengamos -observo- que las fiestas son también un gran negocio. El comercio, las agencias de turismo, los supermercados, todos venden el doble o el triple de lo que venden en tiempos normales.

-Yo creo -señala Abel- que además de ser un negocio, las fiestas son un termómetro de la situación económica de una sociedad. Cuando las cosas andan bien el consumo sube por el ascensor y cuando andan mal bajan por la escalera.

-A veces más que bajar por la escalera se tiran al vacío -dice Marcial.

-Fue lo que pasó hace diez años -recuerda José- cuando gobernaban los radicales y casi nos llevaron al suicidio colectivo.

-Si me permitís -digo- los radicales no gobernaban, gobernaba la Alianza.

-¿Qué diferencia hay? -pregunta José.

-Hay varias diferencias. Entre otras, las responsabilidades compartidas. Cavallo fue ministro porque el lobby armado por Chacho Alvarez fue poderosísimo. Pero además, hay que recordar que hoy los principales dirigentes de la Alianza vía Frepaso están con este gobierno.
elitoral.com

0 comentarios:

Publicar un comentario

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Design by Free WordPress Themes | Blogger Theme by Lasantha - Premium Blogger Templates | Affiliate Network Reviews